dijous 29 de gener de 2009

 

La Internacionalización de los Sistemas Educativos: Una Bolonia para Primaria y Secundaria

El informe PISA y el sistema educativo

El ampliamente difundido Informe Pisa aporta datos interesantes que marcan tendencias, pero no son suficientes para poder comparar de manera equivalente sistemas educativos. El modelo finlandés, uno de los grandes idealizados en el Informe, indudablemente no obtendría los mismos resultados si se aplicara en nuestro paí­s. Existe una correlación entre la excelencia educativa y el nivel de gasto público. Algunos aspectos a revisar en un futuro inmediato hacen referencia al propio Sistema Educativo Español.

El sistema educativo español es extremadamente rí­gido. La planificación está por encima de todo. Los currí­culos son marcados y pensados para estudiantes medios o, lo que es lo mismo, hechos para que nadie sobresalga: repetir cuesta, y para avanzar curso se necesitan autorizaciones de alto nivel.

El sistema de evaluación es de los peores que existen en Europa. Hay países de la UE, como Francia, que tienen un sistema de ponderación por coeficientes. Un estudiante, a pesar de que se encalle en alguna asignatura, si la media global supera el cinco, aprueba el curso sin hipotecas para el siguiente. En cambio, nuestros alumnos pueden estar arrastrando asignaturas año tras año. Éste es el verdadero fracaso de nuestro sistema educativo: va frustrando a gente, se les va aparcando dentro del sistema –sin posibilidad de alternativa en los niveles obligatorios-, y no permite que los jóvenes se ilusionen por temáticas concretas.

Los profesores han de impartir todo el temario sin detenerse un momento. En muchos paí­ses la administración marca unos contenidos mí­nimos –pocos, pero claros-, y el tiempo restante depende del propio centro docente y del profesor mismo. En nuestro sistema hay tanto impuesto por una y otra administración que no se llega ni a cumplir los objetivos. Todo se hace deprisa: no queda espacio para la innovación ni la creatividad -a menos que el profesorado dedique su tiempo extra-laboral-.

Se le puede llamar LOGSE, LOCE, LOE o Ley Catalana de Educación; pero si todo el contenido legislativo se centra en la planificación –y ésta no se modifica para favorecer la libre elección de proyecto educativo-, y se obvian los verdaderos retos de la educación, no tenderemos nunca a la excelencia educativa que necesita nuestro paí­s.

¿Qué ocurrirá con el plan de Bolonia de las universidades? La eclosión de distintos proyectos educativos de origen diverso al del propio estado, ¿situará a los alumnos de diversas procedencias de forma equitativa ante la universidad? No pienso que el plan Bolonia se haya desarrollado adecuadamente en este país. Se han dejado mucho las actuaciones para el último día, con el consiguiente descrédito y tensión para las universidades y sus alumnos y profesores. Se podría afirmar que éste es en general el país de la improvisación y del parcheo.

Una Bolonia para Primaria y Secundaria

A partir del año 2008, los alumnos que han estudiado en Sistemas Educativos de otros países de la UE distintos al español no tendrán que examinarse de la selectividad para acceder a la universidad española. Los alumnos de estos centros educativos que operan en España podrán también acceder directamente a la universidad española desde su sistema educativo. Estos alumnos tienen asignaturas y currí­culos diferentes, y estudian en la lengua vehicular que se considera adecuada en su sistema.

A pesar de que mucha gente lo desconoce por falta de difusión, en España opera más de un sistema educativo: el inglés, el francés, el alemán, el italiano, el japonés y un largo etcétera. También está presente la modalidad de estudios obligatorios a distancia ví­a Internet del Sistema Educativo Americano, que dispone incluso de su correspondiente programa de socialización.

Desde estas páginas quiero lanzar una idea básica para la enseñanza del futuro, que puede significar la revolución más grande que la enseñanza haya realizado desde que a finales del siglo XIX se lanzara la idea de lograr la gratuidad para los niveles obligatorios, y es, emprender un proyecto común a nivel europeo, y si pudiera ser mundial: una Bolonia para los estudios de primaria y secundaria. El camino es largo, pero debería construirse sobre una base común: la lengua vehicular (es una clave que pertenece indudablemente al ámbito de la elección de modelo cultural). La idea sería seleccionar una lengua principal y tres idiomas curriculares. La decisión de la lengua vehicular no es un tema baladí. La pluralidad del Sistema Educativo según la lengua vehicular existe sobre todo en Bélgica, con un único sistema educativo que se imparte en diferentes lenguas principales: escuelas francesas, neerlandesas y alemanas; cada comunidad lingüística tiene su propia red, administrada de modo independiente.

La nueva ley no sería lo prioritario, sino considerar que cualquier ley de educación debería ser esto: una ley de educación. No se debería mezclar con intereses de otro tipo. Pienso que la función docente, con todas sus problemáticas específicas y el desarrollo de carreras profesionales, debería tener su propia ley, preservando la Ley de Enseñanza de la importante cuestión laboral, pero diversa de la ley de educación.






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