dimarts 1 de gener de 2008

 

Revolución Ciudadana

Las políticas monetarias y fiscales de los gobiernos están ideadas para incidir en la economía concretamente en el crecimiento, la ocupación y la inflación.

Por tanto, de la política económica de un estado para incidir en el crecimiento, en la ocupación o en la inflacción existen los instrumentos de política monetaria y los instrumentos de política fiscal.

En España la política monetaria que se sigue referida a la masa monetaria está en manos del consejo de ministros de la UE. Por tanto, no lo puede controlar directamente el gobierno del estado español. En referencia al otro instrumento de política monetaria -los tipos de interés- también en gran medida queda fuera del control gubernamental español.

Quedan por tanto, los instrumentos de política fiscal. De los instrumentos de política fiscal –tipo impositivo y gasto público- se fijan cada año en los presupuestos del estado. Decir que estos presupuestos, reflejan la estrategia pública que dice va a seguir un gobierno. En la liquidación de los presupuestos es donde realmente se podría apreciar lo que realmente se ha ejecutado. No se pidan excesivas explicaciones en este apartado. Es por esto que sorpresas como la del “desapego Catalán” por la falta de inversión, no tienen sentido si se exigieran responsabilidades anuales en la liquidación de los presupuestos -referidos a los compromisos adquiridos-
La estrategia que refleja el presupuesto del estado, puede quedar desdibujada por luchas de distribución del presupuesto entre los gestores de las diferentes partidas. No solo entre los diferentes ministerios de un gobierno, sino también entre las diferentes administraciones: estatal, autonómica, local …

De la política fiscal –que es donde nos centraremos- debemos concretar que el TIPO IMPOSITIVO hace referencia a las OBLIGACIONES de los agentes –también de las familias- en relación con el estado. Estas obligaciones comportan unos DERECHOS que se concretan en el GASTO PUBLICO. Por tanto, el estado devuelve a los ciudadanos y a los diferentes agentes sujetos de las obligaciones impositivas, inversiones, servicios y servicios asistenciales. Entre los ciudadanos del estado español, no existe ni mucho menos, una conciencia generalizada de pensar en el sentido de obligaciones y derechos. En general, no se estaba acostumbrado, a ser exigentes con los servicios que se reciben como contraprestación a las obligaciones fiscales.

En este momento no voy a hablar de un tema de mucho interés como puede ser de la política de redistribución de rentas. Lo haré en otro momento. Ahora quiero incidir sobre la no conciencia generalizada de los individuos respecto a los impuestos que realmente se pagan tanto directos como indirectos. De los impuestos indirectos, el impuesto por excelencia sobre lo que consumimos es el IVA. Un 16% de lo que se consume. Pensemos en un mileurista. No voy a entrar en los impuestos sobre la gasolina que representan más del 50% de lo que se paga por ella. De los impuestos directos, tampoco existe conciencia de su pago, salvo en el momento de presentar anualmente la declaración de la renta. La pregunta suele ser: ¿te sale a pagar o a devolver? Si “sale” a devolver, se piensa que se es afortunado –y en una mínima parte es así-

Existe un ejercicio democrático que consiste en concienciar a los contribuyentes de que cada mes pagan sus impuestos. La nómina se entiende generalmente por el líquido recibido y el resto forma parte de misterios indescifrables. ¿Por qué son indescifrables para la mayoría? Al gobierno sólo le interesa hacer publicidad de los impuestos en el momento de pasar “sus cuentas” con los ciudadanos. Es la campaña anual de la declaración de la renta. Esto no genera estado de conciencia entre los contribuyentes. Parece que conviene que la conciencia impositiva permanezca dormida o en un estado de semi inconsciencia colectiva. Es más, los asalariados consideran mayormente que es la empresa quien efectúa las variaciones en las retenciones –que tampoco entiende-. Si esta retención sube –lo que ve el asalariado es que dispone de menos líquido- se suele pensar que la empresa le está perjudicando.
Si en lugar de mantener esta situación OPACA referido a las obligaciones fiscales, se pasara a una política de TRANSPARENCIA como la que propondremos a continuación, se conseguiría una madurez como estado equiparable a los estados más avanzados del mundo.

La propuesta seria ingresar el coste empresa en las cuentas corrientes o libretas de las nóminas. Simultáneamente generar los cargos bancarios individuales de seguridad social, IRPF y demás. No creo que esto triunfe a corto plazo. Un ciudadano anestesiado, sin conciencia de sus derechos –porque cumple con sus obligaciones- es lo que les interesa a la mayor parte de los gobernantes.

De la misma manera que no existe conciencia del cumplimiento de las obligaciones individuales, ya que éstas se camuflan de la mejor manera posible, tampoco existe excesiva conciencia de los DERECHOS CIVILES que generan estas obligaciones. Esto ya hace referencia al GASTO PÚBLICO –cantidad y cualidad-

Feliz 2008!!!

girbau@investiga.org


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